viernes, 26 de noviembre de 2010

La equidad en la educación



La gran mayoría de los estudios orientados a esclarecer la relación entre educación y equidad social coinciden en centrar la atención en la educación como una condición indispensable para el logro de una sociedad más equitativa. Los argumentos que permiten pensar a la educación como una instancia previa a la equidad, como su condición de posibilidad, son muy diversos, y se pueden mencionar aquí dos de los más contundentes. En primer lugar, se sostiene que quienes no tienen acceso a la educación carecen de aquellas competencias que habilitan para una inserción laboral exitosa. Como consecuencia de ello, estos sujetos excluidos del sistema educativo son además marginados respecto del principal mecanismo social de distribución de la riqueza - el mercado de trabajo – consolidando así uno de los modos de reproducción de las desigualdades en nuestras sociedades. Con esta visión, fuertemente arraigada en enfoques que enfatizan en la centralidad de los recursos humanos, convive aquella que sostiene que quienes no acceden a una educación de calidad tienen limitadas las posibilidades de un pleno ejercicio de sus derechos y de participación en la sociedad, lo cual se traduce en un debilitamiento de su condición de ciudadanos.

La educación “moderna”, es decir, la concepción que de modernidad adopta la visión neoliberal, supuestamente responde a determinados valores de igualación entre naciones, sociedades y grupos, aunque en realidad, solamente es el resultado de una distorsionada y sesgada “globalidad”, que se refleja en la implantación de una educación mercantilista y utilitarista, basada en la “calidad”, más que en la equidad.
Equidad, un elemento necesario pero no suficiente en la enseñanza
De entre tales aspectos, la equidad, es una condición necesaria, más no suficiente para dar cumplimiento a los anhelos de justicia mínimos de la población al acceder a los niveles elemental y básico, que desde los años 90 se han constituido en el ciclo obligatorio de enseñanza en buena parte de los países hispanoamericanos.
Se ha consagrado, de manera genérica, desde los preceptos normativos, la igualdad de oportunidades de acceso a la educación, en este caso, al nivel de Educación Secundaria. Dicha condición igualitaria, aunque muchas veces cumplida en la esfera legal, resulta inoperante a cabalidad en la realidad.

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