sábado, 27 de noviembre de 2010

VIDEO "DE PANZAZO" POR CARLOS LORET DE MOLA

Fuente: www2.esmas.com

El periodista Carlos Loret de Mola, el director Juan Carlos Rulfo, el presidente del Festival de Morelia Alejandro Ramírez y el productor David Calderón presentaron en el marco de la fiesta fílmica un avance del documental De panzazo.

Carlos Loret de Mola con el director de cine Juan Carlos Rulfo, realizaron el documental "De Panzazo"

Este trabajo cinematográfico está apoyado por la organización Mexicanos primero cuyo propósito principal es el impulso de las reformas para elevar la calidad educativa en el país.

Respecto al proyecto Calos Loret de Mola, quien será el narrador del documental dijo que: "lo que se pretende con esta cinta es hacer un cambio de conciencia en los padres de familia para que ayuden a hacer un verdadero cambio en la educación.



Loret de Mola comentó que Alejandro Ramírez, Claudio González y David Calderón lo buscaron para ofrecerle el proyecto que en un principio sería una serie de reportajes que se transmitirían en el noticiero Primero Noticias.

Hace dos años me reuní con ellos, me invitaron a comer y me propusieron el proyecto. Quedé tan impactado con la series de datos que me arrojaron como que 70 por ciento de los chavos que están en secundaria no sepan multiplicar y no comprendan lo que leen, lamentó el periodista.

Durante la conferencia de prensa el equipo involucrado en De panzazo proyectó 7 minutos del documental en donde se muestran algunas de las historias por las que pasan los estudiantes y entrevistas a los responsables del sistema educativo del país entre los cuales destacan la líder del sindicato de maestros Elba Esther Gordillo y el Secretario de Educación Alonso Lujambio.

De panzazo podría llegar a las salas cinematográficas a mediados del próximo año.

REVISTA EDUCATIVA

Evaluación del proceso educativo

Evaluación del proceso educativo

 
El propósito de este trabajo, es propiciar un análisis reflexivo del problema de la evaluación del proceso educativo, de las escuelas del nivel básico en México, con el objeto de comprender y explicar el proceso de aprendizaje, a partir de elementos teóricos.

viernes, 26 de noviembre de 2010

La educación privada: como servicio publico.

Actualmente en México, la preferencia de los padres de familia porque sus hijos estudien en escuelas privadas ha cobrado gran fuerza; lo que originó un alto crecimiento de este tipo de instituciones descentralizadas del gobierno, que en cifras de este ciclo, 2006-2007, la matrícula de estudiantes para estas instituciones asciende a 4,342. Esto se debe quizá a esa aspiración porque los hijos tengan mayores recursos que puedan hacer frente al competitivo mundo laboral. Por tanto, no se puede culpar a las personas por querer dar otras oportunidades de vida a sus hijos, pero, ¿qué tan eficiente es la educación privada en México?
Al respecto la Lic. María de Lourdes Durán, coordinadora de la carrera de Ciencias de la Comunicación en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, expresó que la preferencia porque los niños o jóvenes estudien en escuelas privadas es porque “sus padres, por su experiencia de vida, se preocupan porque sus hijos aprendan idiomas y viajen; este ambiente, donde hay mayor poder económico, puede influir a la hora de insertarse en el trabajo”.

El valor agregado

En primer instancia, las escuelas privadas poseen valores agregados que las escuelas gubernamentales, al depender un presupuesto gubernamental, no pueden ofrecer a todos sus alumnos; en segundo lugar, este tipo de instituciones otorgan cierto nivel dentro del estrato social pues además de ser lugares para la educación, también lo son para la socialización entre personas.

El impulso hacia el exterior.

La gran mayoría de las escuelas de orden privado tienen especial preocupación en enseñar a la herramienta de los idiomas. Bien dicen que aprender inglés “te abre las puertas”; de tal manera que esto ayuda a los educandos a prepararlos para tener mayores armas en el exterior, es decir, el mundo laboral; pero también para el internacional.

En conclusión:
Pocas veces se comenta el significado de la educación privada para el conjunto del sistema educativo y sus implicaciones para la calidad o la equidad social. El notable crecimiento de su matrícula en las dos últimas décadas, sobre todo en ciertos niveles escolares, está modificando su peso social en el sistema educativo y alterando la percepción colectiva de su relación con el Estado. Conviene examinar críticamente las tendencias de su evolución, así como las implicaciones financieras, sociales y políticas de su presencia en el cambiante contexto nacional.
En opinión de maestros que han trabajado en el sector educativo, tanto público como privado, refieren a que la educación privada no se puede generalizar en buena o mala pues “hay escuelas privadas tan buenas, como las públicas, pero también hay escuelas privadas malas”.
Si bien es cierto que existe una visible competencia entre escuelas públicas y privadas, lo importante debería de ser el compromiso por la educación en México; es decir, que el reclutamiento de estudiantes para estas escuelas esté basado en la capacitación intelectual y no en la económica. Y sobre todo, buscar una buena plantilla de profesores realmente preparada para instruir a los estudiantes de una manera integral, contando con el apoyo de las instituciones.

¿Por qué es necesario que los servicios educativos que impartan los particulares sean regulados por el estado?

Para que estos sean parte de la educación publica y sigan ciertas normas que satisfagan la necesidad colectiva de interés general.

¿De qué manera participa la sociedad en los servicios educativos?

Apoyando a las instituciones educativas de manera que cooperen en actividades escolares ya sea en campañas de limpieza, vigilancia; teniendo en cuenta que esto es para el apoyo y el bienestar de la educación de su hijo. Así como también el apoyo del material educativo y en la opiniones para el mejoramiento de la escuela.

Participación social de la educación

La participación social en educación es un derecho para intervenir en las decisiones que competen a la organización de la vida escolar, darles seguimiento y vigilar el funcionamiento de los servicios, como una vía para lograr una mayor relevancia, pertinencia y calidad de la educación que se imparte en los planteles educativos. Su antecedente formal deriva del Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica (ANMEB), firmado en mayo de 1992, que un año después se incorporó a la Ley General de Educación. Pese a este sustento legal, la participación social no ha podido consolidarse como política pública debido a factores que van desde el desconocimiento de sus propósitos por la ciudadanía, la falta de representatividad e insuficiencia de organismos de la sociedad civil implicados en la evaluación de las políticas educativas y la inexistencia de esquemas efectivos de participación, hasta la persistencia de resistencias y del corporativismo dentro del ámbito escolar; no obstante esto último el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) se haya manifestado finalmente a favor de la participación social en los acuerdos de su IV Congreso de Educación realizado en junio de 2007.



¿En dónde estamos?

La participación social en educación incluye diversas formas y niveles. Una de ellas es la participación de los especialistas en los procesos de políticas públicas, como es el caso del Consejo de Especialistas (Codese), constituido en febrero de 2006, y que en esta administración no ha sido aprovechado por la titular de la Secretaría de Educación Pública (SEP). También se encuentran esfuerzos mucho más amplios, como el Compromiso Social para la Calidad de la Educación (CSCE), firmado en agosto de 2002 con la participación de múltiples actores (la SEP, SNTE, partidos políticos, iglesias, sector empresarial y sector académico) y del cual poco se sabe. Al parecer el gobierno no ha sido congruente con el propósito de impulsar un proceso de amplia participación de la sociedad en la tarea educativa al no especificar, por ejemplo, las acciones que habrían de emprenderse para impulsar la participación real de los sectores involucrados, al no dar las prescripciones específicas para promover la participación de los padres de familia en cuanto al derecho a la información y a la transparencia y rendición de cuentas, y al generar confusión en cuanto a los objetivos y atribuciones de los consejos de participación, aunado a la compleja burocracia organizacional en que se funda su trabajo.
Por su parte, el Consejo Nacional de Participación Social en Educación (Conapase), creado en 1999, y cuya misión consiste en vincular a los diversos sectores interesados en la educación a través de la promoción de una democracia participativa, mantiene una concepción oficialista, una pesada estructura y sobre todo inconsistencias en su composición como se advirtió durante el Foro, lo que no alienta ni permite el desarrollo de verdaderos procesos democráticos de participación.




Cometarios finales

Ha costado mucho trabajo constituir núcleos fuertes de crítica y propuesta desde la sociedad civil que sean escuchados por quienes toman las grandes decisiones en materia educativa. Las propuestas que desde la sociedad civil se hicieron a las autoridades educativas actuales algunas de ellas realizadas de manera conjunta por varias instancias no fueron tomadas en cuenta en el Programa Sectorial de Educación 2007-2012. Es un hecho que algunas iniciativas de la sociedad civil no parecen tener espacio de participación estable en la Secretaría de Educación Pública. Los esfuerzos de participación social en educación se encuentran excesivamente centralizados en el Distrito Federal. La relación con los medios de comunicación no ha sido la esperada, pues no se ha encontrado en ellos la caja de resonancia indispensable para esfuerzos de grupos que son aún muy pequeños; ha habido dificultades para llegar de manera directa a la opinión pública no organizada. Los esfuerzos de interlocución se han centrado en el poder Ejecutivo nacional, si bien comienzan a extenderse al estatal y al poder Legislativo. Los estados del conocimiento del Consejo Mexicano de Investigación Educativa (COMIE) no se leen aun cuando son una herramienta útil para investigadores y estudiantes. Los comunicados del OCE se responden en contadas ocasiones.
Actualmente la prioridad del gobierno de Felipe Calderón no es la educación sino la seguridad. Congruente con esta idea, el gobierno plantea mejorar la seguridad en las escuelas mediante los consejos de participación escolares. Pero ¿qué ventajas y desventajas hay en esta nueva propuesta? Las ventajas son que el Programa Escuela Segura arranca desde la célula básica del sistema educativo nacional, la escuela; además, los resultados de cuidar la integridad de las niñas, niños y jóvenes pueden ser más palpables que esperar a que gracias a la participación de la comunidad o los jefes de familia se mejore el aprovechamiento escolar de los alumnos, como antes se proponía. Entre las desventajas están: 1) la participación social en la escuela ya no está estrechamente vinculada con iniciativas orientadas a la mejora de los aprendizajes; 2) el Programa Escuela Segura se pensó para contextos urbanos cuando la participación, como expresión de la democracia directa, es imprescindible para los contextos más marginados como el rural, y 3) este programa probablemente le asignará una carga extra de trabajo a los directores, maestros y jefes de familia. De tal suerte, por más loable que sea cuidar la integridad de las niñas, niños y jóvenes, un programa educativo que se alinea a las propuestas generales del Ejecutivo sin cuidar aspectos en la etapa de formulación e implementación de políticas, no tiene muchos méritos para llamarse innovador.
Existe, sin duda, una creciente conciencia de la necesidad de participar en la educación desde sectores cada vez más diversificados, si bien todavía muy centralizados de la sociedad. También hay una clara necesidad de la sociedad de generar estos espacios y de abrir intersticios de escucha e influencia, de propuesta e innovación, así como de crítica y exigencia de rectificación. Ante el actual programa sectorial de educación, esto se vuelve imprescindible, a riesgo de que la sociedad tenga que soportar los efectos de la falta de rumbo claro de un sexenio perdido en materia de avance educativo. Más que nunca es evidente que el gobierno, y México, necesitan a la sociedad civil organizada en torno a lo educativo para verdaderamente comenzar a avanzar en la solución de los principales problemas que nos atan a la desigualdad y a la deficiente calidad en educación.